Sobre lo que cura y sana

En mi blog http://nopuedosalvarte.wordpress.com, que trata sobre el síndrome del gemelo perdido encontraréis reflexiones orientadas a ayudar a personas que estén en su propio proceso de encuentro con su gemelo perdido.

A medida de que vamos en lo profundo de lo humano y del trauma, me encuentro como terapeuta que las explicaciones comprobadas, aceptadas y contrastadas se quedan cortas.

Podríamos entrar aquí en un largo debate de cómo nuestra sociedad occidental valida lo que valida. Como ingeniero, he bebido de esas ideas. Conozco la importancia y la aceptación del método científico.

Pero mientras cosas tan importantes para mi trabajo, como el funcionamiento del campo en constelaciones familiares, no sean empíricamente medidas (que no tenemos ni idea de como hacerlo) , me basta con sean reproducibles. Y sé que se tardaría 0,2 segundos en poder refutar la proposición científica, porque no tenemos ni idea de porqué y cómo ocurre lo que ocurre, a pesar de las teorías de Sheldrake.

De forma paralela, y a falta de explicaciones aceptadas que permitan sanar, voy adelante con explicaciones que incluyen la memoria del embrión desde etapas muy iniciales del embarazo, con pactos de alma, y hasta con vidas pasadas.

Porque me he hartado de usar solo aquello que está aceptado por la comunidad científica.

Porque estas explicaciones sanan y curan. Lo hacen conmigo y con gente con la que colaboro y trabajo.

Si alguien dice que estoy loco por usar y aceptar estas explicaciones, le diré, primero que me demuestre cuán loco estoy. Trabajando con estas explicaciones he mejorado mi calidad de vida de manera sorprendente. Soy más feliz.

Segundo, le diré que me proponga soluciones aceptadas para la gente a la que ayudo, que funcionen. Le mandaré aquellos casos que llevan años saltando de terapia en terapia y que no consiguen resolver sus conflictos.

Si solo se nos permite trabajar con aquello que esta aceptado, corremos el riesgo de estar dejando de usar herramientas que funcionan. También corremos el riesgo de usar algo que pueda dañar, pero yo voy a correr el riesgo de entrar en ese terreno. Cuento con mi sentido común, mi intuición, y mi observación. Sé que científicamente eso es como decir que te vas a enfrentar a un batallón de tanques armado con una margarita.

Pero esas explicaciones funcionan. ¿Quién somos nosotros para no usar algo que funciona, aún cuando no podamos medirlo, entenderlo o comprobarlo científicamente?

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