Los representantes, el campo, y la formación de los facilitadores

Los representantes pueden conectarse con el campo y percibir un montón de cosas del miembro al que representan. Este hecho es tan sorprendente, y tan atractivo, que quizás ponemos ahí toda la atención. En ninguna constelación de las decenas que he presenciado, y en ninguna explicación o curso, he obtenido una descripción completa y exhaustiva de lo que es un representante. Honestamente, pienso que para muchos consteladores, un representante es una imagen, un clon, de la pieza sistémica.

Bajo esa premisa, he visto consteladores (yo entre ellos) que nos hemos encallado en una constelación intentando que determinado representante hiciera, dijese o sintiese tal o cual cosa, que creíamos que era necesaria para el desarrollo de la constelación.

Ahora bien… sí existe el conocimiento general entre los consteladores, que puede ser necesario un cambio de representante en determinadas circunstancias, por ejemplo, si muestran un apego indebido con quién constela (muchas veces en forma de una excesiva ayuda) o hay algo en su propio sistema familiar que resuena de tal manera que no pueden resolver el nudo y se quedan encallados.

Creo, que en general, falta profundidad en el conocimiento de las constelaciones familiares. Muchos consteladores llegan hasta aquí… y no muestran ganas de querer saber más. Las constelaciones de alguna manera les funcionan, y eso parece bastarles como prueba de que saben lo suficiente. Es una buena pregunta la siguiente: “cuándo un facilitador está listo para constelar”?

Una de las caras malas de las constelaciones, es que, como en muchas terapias alternativas, a nadie se le pasa por la cabeza hacer un seguimiento de los casos. Y hacerlo con la rigurosidad suficiente como para poder establecer, de una vez por todas, la validez de la técnica, y descartar que todo lo que hacemos en constelaciones no sea autosugestionarnos.

Como sabéis, soy ingeniero. Y me indigna esa parte de la actitud típica de los terapeutas, en las que hacer un seguimiento clínico sería “no confiar suficiente” o alguna cosa así. Hay que unir los dos mundos. Alguien puede estar conectadísimo con su intuición, tener un corazón enorme… y ser rigurosamente analítico y científico. No son conceptos antagónicos ni bloqueantes. Son complementarios.

Pues bien, debido a esta falta de estructura, ni podemos demostrar si las buenas constelaciones realmente sanan… ¡¡¡ni si las malas enferman!!! Más allá de ser una posible tomadura de pelo, las “malas” constelaciones pueden ser un peligro. De eso, también hay una buena conciencia entre los consteladores… pero al no haber un método de medida, los que constelan mal siempre son los demás.

Muy bien. Sigamos entonces con la comprensión más profunda de los representantes.

Un representante es una persona, miembro del grupo en el que se configura la constelación, QUE NO FORMA PARTE DEL SISTEMA del consultante, y dado que no lo conoce, puede decir libremente lo que los miembros del sistema representado no dirían.

Esa es la clave para entender porque los representantes son la clave para las constelaciones en grupo. Porque son alguien externo, no sometido ni ligado al sistema original, que puede percibir lo que hay en ese campo.

A partir de aquí, hay que ver el representante en sus dos funciones. La de comunicador, y la de perceptor.

Como comunicador, son la misma persona que teníamos antes de que entrara en el campo. Esto quiere decir, que si lo que percibe resuena con heridas o, peor aún, partes no resueltas, podemos tener un problema en la constelación. El desarrollo de la constelación puede quedar bloqueado si el representante no está preparado para hacer, sentir o decir algo.

Es muy importante entender bien esta dualidad. El representante es una antena que puede percibir y mandar señales al campo. Pero el receptor, el procesador y el emisor son una persona del grupo que participa en el taller, externa al sistema. No un elemento de él. La sanación en constelaciones se produce porque podemos hacer un procesamiento de algo, que en el sistema original no se hace, mediante elementos externos. Es algo así como instalar una prótesis en un paciente. El paciente, en esta metáfora, es el campo sistémico con el que trabajamos. De aquí, la necesidad de entender plenamente su naturaleza. El campo no es la realidad, a pesar de que muchos consteladores lo crean. Es la memoria de la realidad en el paciente. Por eso muchos consteladores se sorprenden cuando comprueban, que el campo para un miembro del sistema, no es el mismo que han visto en otro miembro de la familia durante otra constelación. Acepto también teorías cuántico-relativistas de multicampo (al final, la realidad depende de los ojos del que mira). 🙂

Por tanto, si como persona no representante de un sistema extraño esta no está capacitado para “hacer lo que hay que hacer”, hay que cambiar la pieza. Con amor, pero en una constelación se está en primer lugar, al servicio del que constela.

¿Por qué los representantes hacen tantísimo trabajo personal? Pues precisamente porque en la mayoría de ocasiones, lo que ocurre es que alguien representa una situación que está preparado para trabajar. Desde aquí, la prótesis se pone a punto durante la inserción en el paciente. Es un trabajo para los dos. Y es precioso así.

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