Gemelos solitarios y teoría del apego

Los efectos de un trauma intrauterino, como puede ser la pérdida de un gemelo, tienen un efecto en el vínculo materno, incluso en el paterno.

Si bien un buen soporte durante el embarazo y la infancia mitigará la sensación de vulnerabilidad del niño después de la experiencia traumática, se produce una demanda del bebé a los padres que habitualmente no podrá ser entendida, ya que al no ser testigos de lo ocurrido, no podrán entender los motivos de la desesperación del bebé.

Sin una buena disposición a atender el pequeño, a pesar de no saber el motivo de demanda, el bebé integrará una sensación de incomprensión y desamparo que afectará profundamente al vínculo con los padres. Fácilmente esto dará como resultado uno de los tres tipos de apego inseguro.

Si es el caso de tu bebé, pero no has podido localizar la causa, una constelación familiar puede ayudar a comprender, y, según algunos facilitadores, llegar a ayudar en la sanación de la herida. Mientras no puedas llegar a la causa, sigue atendiéndolo y no entres en pánico o incomprensión por no entender qué le está sucediendo.

El peor caso que puede originar esta situación de incomprensión, es cuando el progenitor, al no poder identificar una causa por el comportamiento del bebé (llantos incalmables, excesivos miedos, bloqueos, apego inseguro) toma la postura de no atender aquello que, según su comprensión, no tiene motivo de ser.

A veces, esta postura tiene sus raíces en el nivel sistémico. Es decir, los padres, ya durante la concepción y embarazo, muestran una actitud fría y distante hacia el bebé, ya que no son accesibles emocionalmente, debido a sus propias heridas sin resolver.

La combinación de un terror o desesperación no atendidas en un estado embrionario, combinada con la inaccesibilidad emocional, la imposibilidad de validar o ver reflejado el sufrimiento, puede dar lugar a un apego desorganizado, ya que la actitud de los padres solo puede integrarse como una desconfianza absoluta en la figura de cuidado. De mayor, el bebé debe integrar la idea de que su sufrimiento no es legítimo, para poder soportar toda la desatención y soledad. Es la única manera de seguir queriendo a sus padres. En este caso, se produce un movimiento interno, habitualmente durante la infancia, de negación de todas las emociones y los síntomas traumáticos. Habitualmente incluso hay un refuerzo externo de esta negación, por parte de los progenitores, que también necesitan justificar su propia incapacidad de atender a su hijo/a.

Para el adulto que buscará atención terapéutica con este historial, debe de focalizarse el trabajo en primer lugar, en la construcción de un adulto que pueda atender toda la propia desolación interna. Los focos principales de trabajo deberán ser:

  • El psicotraumatológico, para ayudar al cuerpo, y especialmente al sistema nervioso, en la descarga del trauma.
  • El sistémico, para reducir la carga familiar y conseguir un flujo del amor más sano y limpio.
  • El conductual, para cambiar aquellos patrones que han protegido la estructura del ego pero que impiden el cambio.
  • El humanista, para acompañar en el encaje holístico.
  • El intrauterino, para acceder a toda la información de lo sucedido (p.e. constelaciones, terapia de memoria intrauterina).

Por supuesto, las terapias corporales y energéticas pueden ayudar a acompañar el proceso, aunque siempre encuadradas en el proceso de sanación. Con cierto nivel de trauma, ciertos niveles de contacto o proximidad pueden ser más dañinos que beneficiosos. En este caso, la terapia corporal debe de verse como un ejercicio de aprendizaje de apertura y confianza, y aplicación de límites.

En los peores casos, cabe esperar que el nivel y la cantidad de defensas sea tan alto, que habrá que encontrar la combinación y el orden de herramientas terapéuticas que permita ir avanzando paso a paso. Encontrar el hilo del que tirar del ovillo requerirá una gran pericia terapéutica, una visión amplia, una formación exhaustiva y unos conocimientos profundos.

Pero sobretodo, se hace necesaria una combinación de métodos que, hoy en día, se encuentra muy al limite de los que centros y terapeutas monoformacionales pueden ofrecer. Se hace necesario un acompañamiento transversal y un conocimiento interdisciplinar que no es habitual en el mundo de las terapias, por lo que desde aquí, hago un llamamiento a los profesionales de la salud mental y la atención social a informarse de todas aquellas técnicas que existen más allá de su campo de trabajo. Cierto es, que muchas no están reguladas y no ofrecen una garantía de calidad, pero en eso, el sector tiene que trabajar muchísimo.

Un comentario en “Gemelos solitarios y teoría del apego

  1. Hola Adriá,
    Muchas gracias por el post y la reflexión final. Me ha gustado muchisimo, estoy muy de acuerdo y trabajo cotidianamente en una dirección similar, tanto con mis clientes como conmigo mismo, en aras de una formación transversal y holística.
    Sigo tu blog con mucho interés y gratitud.
    Un saludo.

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