Sobre el síndrome del gemelo solitario

Este texto se encuentra registrado bajo una licencia CC by-nc-nd 4.0. Se permite la distribución con citación para un uso no comercial.

Has constelado (posiblemente tu soledad, tu tristeza, tus dificultades para establecer pareja,…) y ha aparecido un gemelo. La constelación te ha movido profundamente, ya que las emociones que el gemelo despertaba en tu representante y/o en ti eran especialmente intensas. Muchas veces se produce un encuentro anhelado y una sensación de reconexión fabulosas.

¿Y ahora qué?

Pues diferentes terapeutas proponen caminos alternativos. Hay los que directamente trabajan la separación con el gemelo, a menudo sin dar tiempo a la integración de lo encontrado, haciendo pasar al paciente por estadios de separación y abandono. Lo más posible es que esto lleve al máximo sus defensas o lo retraumatice.

Los hay, que entienden que los gemelos forman una especie de unidad indivisible, y trabajan el vínculo con el/los gemelo/s con diferentes ejercicios en los que se fomenta algún tipo de comunicación con ellos. Sin embargo, en algún momento se obliga al paciente a revivir la supuesta separación gemelar, en la creencia que en su superación se encuentra la solución a los problemas del paciente.

Bien. Si ya has llegado a este punto o sencillamente quieres ahorrarte todo este sufrimiento innecesario, te invito a que leas este articulo detenidamente.

Las constelaciones familiares, incluidas por supuesto las de gemelos, no dejan de ser una enorme proyección de nuestras estructuras internas. Esto nos permite trabajar con algo que se encuentra delante nuestro (en el caso de las constelaciones con toda la sala) en lugar de algo que forma parte de nosotros pero que no alcanzamos a ver (como si fuese un órgano interno).

Muchos terapeutas consteladores o bien no conocen esta naturaleza fundamental o directamente la niegan, en la creencia que realmente está trabajando sistemas humanos, de ahí el apellido “sistémicas” de muchas constelaciones. Cuidado, no niego que no se puedan trabajar relaciones o sistemas enteros en una constelación, lo que digo, es que lo representado en la sala corresponde a la introyección del sistema y no refleja el sistema más allá de lo que ve el paciente.

Y esa peligrosa confusión, muchas veces fruto de las propias ansias de poder del constelador, de querer entender lo constelado como una representación de una realidad externa, y no meramente interna, es lo que encierra al paciente en las mismas estrategias de contención traumáticas que seguramente usa el constelador que ha escogido.

El trauma, como mecanismo de protección y adaptación de la psique contra un evento avasallador, crea un conjunto de estructuras, fruto de la adversidad a las emociones que han sido desbordantes: en el núcleo de un trauma se halla todo aquello que fue demasiado sentir, y que por tanto, deseamos eliminar. Dado que, debido a su intensidad, cierta sensación o emoción (e.g frío, hambre) se ha convertido en un problema para la psique, estas se convierten en enemigas a vencer. Ahí se produce la primera división: emociones normales vs. emociones peligrosas. ¿Y cómo mantenemos la intensidad emocional a raya? Mediante respuestas de supervivencia: creencias, identificaciones, comportamientos, adicciones, etc… La persona que acude a terapia habitualmente presenta fisuras en la contención traumática en forma de síntomas molestos, que solo sabe gestionar a través de la su oposición directa. Esto es observable en la petición terapéutica (e.g. quiero constelar para eliminar el miedo de mi vida).

Lo más importante de todo esto es entender que en un gemelo personificamos nuestra división traumática entera: nuestras emociones peligrosamente intensas, nuestra personalidad anheladamente prohibida (las consecuencias de dicha prohibición son las que provocan unos síntomas que nos llevan a constelar), y lo que hay que entender mejor: nuestra propia respuesta al evento traumático: la separación de nuestras partes vulnerables. Si sentí mucho dolor, me torno de piedra, pero acabaré por anhelar el tacto suave y cálido de otra piel.

Hay que entender muy bien la encrucijada en la que se encuentra alguien que acude a terapia con una petición fruto de su trauma: no quiere los síntomas que la separación de si mismo acarrean en él, por lo que quiere encontrarse, pero hacerlo, le produce al mismo tiempo satisfacción y terror: es encontrarse con su luz y sombra en el mismo paquete. En el ejemplo anterior, esa persona echará de menos la calor del contacto, pero acoplada a este contacto, el cuerpo tiene almacenado todo el dolor pendiente de su descarga.

El gemelo, desde luego, supone una superficie de proyección excelente para la neurosis resultante. En realidad, es una expresión perfecta de la dicotomía anhelo – prohibición con la que nos adaptamos al evento traumático original, reforzada por la prueba de la supervivencia.

Trabajar esto a través de un gemelo, tal y como he podido ver en los diferentes consteladores, no supone ningún cambio a la estructura ya existente: de entrada, aquello deseado tiene que ser separado. No deja de ser una proyección de la respuesta al trauma: para deshacerte de tus molestos síntomas, tienes que convertirte (muy mal llamado integrar en los talleres o constelaciones de gemelos solitarios) en un individuo aparte a aquél que crees que contiene aquello que es vulnerable al evento traumático (personificado en el gemelo, al que por cierto, echas de menos como si fuese una parte de tí).

Sin duda, esta fue una excelente respuesta que te permitió sobrevivir. El único problema, es que no ha cambiado con los años, por lo que ha acabado resultando maladaptativa. El gemelo, por tanto, no te llevará a ningún sitio: en su propia naturaleza siempre estará el hecho de que él no eres tú.

Llegados a este punto, cabe recordar que la causa más probable de aquello que te ha llevado a encontrar un gemelo en una constelación sea un trauma de desarrollo. El entrenamiento y experiencia necesarios en un terapeuta para trabajar este tipo de traumas son de alto nivel. Deja las constelaciones, aunque el constelador entendiese lo que es el gemelo en relidad, una terapia de sesión única no puede trabajar a este nivel.

La única manera de que puedas acceder a tu personalidad prohibida sin riesgo, y que por tanto no haya que matar a ningún supuesto gemelo, es decir, no te veas obligado a separarte de una parte de ti (en sentido literal), es construir las circunstancias para que ello ya no suponga una amenaza. Precisamente allí se halla la clave para entender esta compleja neurosis:

me separo, para sobrevivir y por mucho que me duela, de aquello que me hubiese matado a mí

Siendo la primera parte algo consciente y la segunda, algo inconsciente.

La construcción de un entorno seguro y la transición para abandonar la vieja estructura, necesita de un acompañamiento terapéutico capaz de trabajar con traumas complejos. En mi caso, NARM y SE son excelentes abordajes para ello, ya que integran dicho trabajo de una manera completa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s