¿Qué es el trauma?

El trauma es la carga y desorganización que permanencen en el sistema nervioso de una persona que ha sufrido una experiencia traumática.

En el trauma psíquico, el cerebro esta preso en el pasado, fruto de una activación crónica del sistema nervioso autónomo, que ocasiona que la persona responda hoy en día como si la amenaza aún existiese.

Algunos de los síntomas del trauma comprenden:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Retraimiento social
  • Trastornos del sueño (insomnio o necesidad de dormir mucho)
  • Pesadillas
  • Hipervigilancia
  • Recuerdos invasivos o flashbacks
  • Incapacidad para experimentar placer
  • Evitación de situaciones que puedan evocar al trauma

 

Un trauma de desarrollo (o también trauma complejo) es producido cuando un menor sufre unas condiciones de crianza inadecuadas o desfavorables, en las que no hay un contexto de seguridad suficiente para su correcto desarrollo, afectando el mismo y resultando en alteraciones en la maduración del sistema nervioso y neuroendocrino (van der Kolk, 2003), y generando graves problemas de personalidad y de adaptación.

 

La terapia del trauma ofrece soluciones a estos trastornos. El mejor entendimiento de la naturaleza y efectos del trauma en la psique humana ha permitido en los últimos años el desarrollo de nuevas técnicas enfocadas en el tratamiento del trauma mucho más efectivas que sus predecesoras. Es por ello de vital importancia que el terapeuta del trauma cuente con una avalada formación en las técnicas terapéuticas de reconocida eficacia como Somatic Experiencing® o NARM. Otros enfoques que prometen “sanar” el trauma mayoritariamente alimentarán las estrategias de supervivencia fruto de la división traumática. Ofrecen un alivio inmediato a través de la retraumatización, pero no consiguen aliviar los síntomas, o como mucho, consiguen desplazarlos, lo que puede ser de utilidad para algunos casos, al precio de integrar una constante huida y una división de nuestro yo.